“El futuro de los niños será siempre hoy. Mañana será tarde” (Gabriela Mistral).

Es indispensable que los padres (o adultos responsables según sea el caso) estén alerta a las conductas de los niños y niñas. Ellos no tienen los recursos necesarios para manifestar directamente lo que les pasa y la forma de expresar su problema es a través de diferentes sintomatologías, como por ejemplo regresiones (volver atrás en relación a lo que tenía ya superado, ej. orinarse cuando ya había controlado esfínter).

En todo momento es indispensable que esté muy atenta al comportamiento de su hijo/a (ya sea menor o adolescente), no obstante hay momentos puntuales que pueden afectar la salud emocional de su hijo/a. Por ejemplo, cuando la familia atraviesa por un momento crítico: pérdida del trabajo, mudanza, cambio de escuela, muerte de un familiar o alguien significativo (un compañero de curso, su mascota, etc.) una enfermedad grave, separación de su pareja, es decir cualquier situación que implique un cambio significativo en la vida de la familia.

Ante cualquier situación que afecte al desarrollo normal de la convivencia familiar, es muy aconsejable consultar a un profesional para que les ayude a descubrir las causas y superar el problema.